Y ahora qué?

Cuando a veces hacemos un alto y comenzamos a pensar en nosotros mismos, es inevitable no recordar que la vida da muchas vueltas. Es en ese minuto cuando únicamente queda pedir fuerzas, ser valiente y afrontar lo que se venga con la cabeza en alto. Solo así uno no pierde su horizonte. Solo así uno logra la ansiada felicidad de una vez por todas.

La última lluvia invernal (part 2)

Silencio...
El chico abre los ojos... todo había sido un sueño, un cruel y duro sueño que lo hizo estar en vela la noche entera. Al otro día, como era de costumbre y de rutina, se dio una ducha y comió su pan tostado con leche. Salió de la casa temprano. Últimamente no se había sentido bien, su cabeza era una bomba y cada vez hacia que estuviese de peor humor.

De pronto, mientras esperaba el próximo metro, su madre lo llama... se iba a cumplir un año desde que su mundo y su vida dieron un giro de 180º. Por un momento se quedó en silencio... luego respondió - Sí madre, no lo he olvidado- y le cortó. Llego el tren y como nunca iba casi vacío. De alguna manera esto fue reconfortante, ya que pudo tomar asiento. Se puso a escuchar música y a pensar en el pasar del tiempo. -Que rápido pasó el tiempo- pensó... y sin quererlo las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Una muchacha que iba a su lado, se inquietó por verlo así y le preguntó si todo estaba bien, y sin importarle el hecho de no conocer a la muchacha, el joven la abrazó y se largo a llorar. Y lloró como nunca antes lo había hecho, derramando lágrimas contenidas hace mucho tiempo, lágrimas de impotencia y de infelicidad. La niña, enternecida le dijo: - Sé que no nos conocemos, soy una perfecta extraña para tí, pero soy buena escuchando a las personas... Si gustas podemos ir por un café?- a lo que el joven aceptó.

Después de un rato de conversación, mientras el joven desahogo todas sus penas con esa perfecta desconocida, ambos comenzaron a meditar la extraña circunstancia en la cual se habían conocido. Luego de un largo rato, cuando el joven ya se encontraba mejor, la muchacha le dijo: -me vas a tener que disculpar pero se me hizo tardísimo, me tengo que ir - El le dijo, : -Claro, no faltaba más... por culpa mía te retrasaste, te doy una y mil gracias - Se despidieron en el andén del metro, y el joven sintió algo extraño en su interior en el momento en que los labios de la muchacha se posaron sobre su mejilla para despedirse... No le tomó importancia, y bajo las escaleras para seguir su rumbo. Se subió al tren, y de pronto recordó que ni siquiera le había preguntado el nombre a aquella muchacha tan gentil que lo había escuchado. Arrepentido y casi furioso por su estupidez comenzó a darse cabezazos en contra de la puerta del vagón. De pronto, siente que en su bolsillo había un papel. Lo abrió y lo leyó. Este decía - "Me llamo Laura" - y más abajo tenía un número telefónico. En ese instante el muchacho supo que había sido la joven con la que había estado recién la que le había escrito aquel papel, y su corazón se llenó de alegría.

Pasó el tiempo, y el joven ya se había puesto en contacto con Laura. Se habían hecho muy buenos amigos, salían juntos, compartían ideologías e intereses. Sin quererlo habían formado tal grado de conexión y amistad que a ambos les sorprendió. Laura, era una chica hermosa, desenvuelta, cálida, paciente... poseía el don de la palabra, la sonrisa eterna, del sentimiento perfecto. Caminaba sola, por la espalda de la vida.

Un día, Laura le comentó al muchacho que estaba enamorada, pero tenía miedo de no ser correspondida. El joven se inquietó y le pregunto el por que de ese sentimiento. Ella le dijo - Porque es un amor imposible- a lo que el muchacho replicó: - Nada es imposible en esta vida- respuesta con la cual ella sonrió de manera coqueta. El joven no le dio mucha importancia al hecho, y siguieron caminando.

Las tardes se habían hecho más largas pues la primavera ya había llegado y el amarillo caminaba alegre por la rueda del color. Iba tiñendo claros, aclarando oscuros. Los árboles pedían permiso para florecer y las hojas para tornarse cada vez mas verdes. Ella llegaba día tras día y como ya era costumbre, los jóvenes se encontraban para viajar en metro juntos. Vivían solo a un par de cuadras y esto habría facilitado el hecho de que tarde a tarde ambos caminaran lentamente de regreso a su hogar conversando de la vida, de sus aciertos y sus caídas. El muchacho había encontrado en Laura un apoyo fundamental, que no había encontrado ni siquiera en su mejor amigo.

Laura había hecho florecer en el muchacho sentimientos que ni el mismo sabía que existiesen, y por aquel momento y solo por aquel momento el muchacho se pudo sentir en paz y feliz. El rojo, más discreto, rojo esperanza, intentaba pasar desapercibido. Su fulgor le delataba. Siempre sonrojado y poco atrevido. Paseaba semi escondido por el Arco del Cielo, regalando flecos para entretener. Entretenía.

Había un azul fuerte, poderoso, dueño de ríos, del mar. Señor de todas las gotas de agua, del rocío, de la niebla, del frío. Con paso seguro ella lo miraba de reojo al caminar. En cada momento ella suspiraba la presencia del joven. Era necesario.

Tantos colores… Un verde Duende muy atareado. El negro que surge al rasgar los cristales y un gris tranquilo, sereno... de pronto, ella lo besó. El joven atónito, no supo como reaccionar y soltó una carcajada. Laura, enfurecida, le preguntó - ¿De qué te ríes? - y el le dijo: - A caso, aquella tarde en que me dijiste estar enamorada, ¿Era de mí?- Laura se quedó en silencio, y muy avergonzada comenzó a correr hacia su casa.

La última lluvia invernal


Aburrido de que la historia se repitiera una y mil veces, miró por la ventana mientras llovía con fuerza. Su cuerpo temblaba, y un malestar y desasosiego sentía recorrer por todo su cuerpo... mientras el dolor y la presión en su cabeza no paraban.

¿Felicidad? pensó mientras fumaba y caminaba a paso rápido para no llegar tarde a su cita. Rió irónicamente, mientras las gotas de lluvia que mojaban su cara se entremezclaban con gotas de sudor frío que salían de su cabeza.

Se detuvo, con la sensación de ser seguido... al no ver a nadie siguió caminando. Los autos que pasaban por la calle que con aquel tempestuoso clima parecía río, le salpicaban aún mas agua. Sin embargo, él, ni se inmutaba y sólo pensaba en aquella cita.

Una vez más sintió esa rara sensación de ser observado. Ahora, sin embargo, la calle se había vuelto un lugar más solitario y ni los autos que antes mojaban sus ropas estaban. Ni un alma estaba en aquel lugar, sin embargo el miedo y la angustia comenzaron a apoderarse de el joven.

Se hacía de noche, y mientras más se oscurecía, mas pánico sentía el muchacho. Su corazón latía con fuerza cuando de pronto vio una sombra que le seguía. Aterrorizado, apuro aún mas el paso y comenzo a tratar de calmarse. Sin embargo, a medida que el apuraba el paso, la extraña sombra que iba tras de él hacia lo mismo.

De pronto comenzo a pensar en como las cosas habían llegado hasta tal punto en su vida, y como de algún modo había perdido las mismas riendas de esta. Recordó momentos muy felices, pero también momentos muy tristes.

A su mente vinieron los recuerdos de su abuela. Recordó como desde niño ella hizo incapie en como él debía actuar y como siempre le brindo protección. Deseó una vez mas ser niño para olvidar sus problemas, -todo era tan feliz- recordó esbozando una sonrisa...

Pensó en sus amigos, en sus borracheras y las locuras hechas a lo largo de su juventud -debo dejar el alcohol- se dijo a sí mismo irónicamente.

De pronto, la lluvia sesó y el malestar permanente en su cabeza desapareció. El muchacho volvió en sí y recordó su cita. -espero no llegar tarde- pensó; y recordó aquella sombra, que lo estaba amedrentando. Se lleno de valor y una vez mas se detuvo y se dio vuelta a mirar quién era aquel misterioso personaje que lo seguía. Impávido quedó al mirar que no había nadie. Su alivio en ese momento no pudo ser mas grande.

Un viento helado golpeó su rostro y a lo lejos, en una esquina se escucho un grito estremecedor de una mujer pidiendo auxilio. Corrió para ver si esta necesitaba de su ayuda. Al llegar a la esquina de donde provenian los gritos se encontró con un desagradable panorama. Un mal afortunado había sido atropellado en plena esquina. Había mucha gente rodeándolo y el caos y la conmoción era grande.

Trató de inmiscuirse entre el tumulto para poder visualizar quien era la persona que en aquel frió atardecer había precensiado la ultima lluvia que sus ojos vieron. Por más que trato sus intentos eran inútiles. De pronto, entre la gente, él, la vió.

Ella estaba tal cual como él la recordaba. Cabello negro, ondulado, su tez blanca y el lindo lunar al lado de la boca, el cuál el solía besar. Nuevamente se llenó de jubilo, pero extrañamente vió que la joven lloraba desconsolada, mientras dos señoras la retenían. La muchacha gritaba -¿porqueee?, ¿porqueee?, mientras la consolaban.

El desconcierto del muchacho se instaló en su mente. Nuevamente trato de echar un vistazo al cuerpo de la víctima que llacia tendida en el piso, mientras a lo lejos se escuchaba el ruido de un ambulancia. La muchacha, seguía exclamando: -yo tengo la culpa, ¡Yo tengo la culpa!-. Una de las personas que la tranquilizaba le preguntó: -Pero muchacha, ¿Porqué insistes con esa idea tan loca? Tú no tuviste nada que ver, fué un accidente.- y ella, lentamente y secándose las lágrimas le explicó: -Si le hubiera dicho que no cruzara mientras lo seguía, nada de esto hubiera pasado. Trate de darle una sorpresa, ya que nos juntaríamos en esta esquina y como llegue muy temprano lo fuí a encontrar. Sin embargo, él no se dió cuenta de que caminando pasó por al lado mío y lo empezé a seguir para cuando me lo encontrase reprocharle los despistado que era. ¡Y mire como resultó todo!-.

El joven, sin poder moverse no pudo hacer más que dar un suspiro. Una vez que esto sucedió, se acercó al cuerpo de la víctima y claramente pudo verse a sí mismo ensangrentado en plena calle.

Esa tarde el destino había decidido que el sería el que presenciaría la ultima lluvia invernal y que sus ojos por útlima vez verían a aquella, la cuál había sido su amada.

Appearances

Hoy en la mañana desperté, y por esas cosas de la vida comencé a pensar... "¿Cuántas veces diré una mentira al día? ... Es difícil recordar cada uno de los actos que me llevan a mentir, esos impulsos que me llevan a aparentar...
He aquí un listado de mis "apariencias":

Aparento mi flojera, cada vez que digo: "mañana estudio"...

Aparento mi raterismo, cada vez que digo:"hay que aprovechar las oportunidades de la vida...

Aparento mi estupidez cada vez que digo: "te entiendo"

Aparento frialdad, cada vez que mi familia me demuestra su cariño...

Aparento mi alcoholismo, con un lavado de dientes y un bigtime

Aparento ingenuidad, actuando como niño

Aparento mi flaiticidá, cuando hablo como shipamogli...

Aparento mi ansiedad, fumandome un cigarro

Aparento valentía, cuando tengo demaciado miedo

Aparento ser feliz con mi estúpida mega sonrisa

Aparento no extrañar, cuando en verdad maldigo a la muerte por separarla de mi

Aparento seguridad, cuando por dentro tengo demaciadas dudas...

Aparento mi atracción, con "amistad"

Aparento mi pena, diciendo: "tengo sueño"

Aparento mis sentimientos, cada vez que digo que la voy a olvidar :S

Aparento el hecho de decir mentiras, poniéndole a este escrito "apariencias"

Dulce Incoherencia


Es raro sabes... no se si la costumbre me hizo adicto a ti, a tu aroma, a tu sonrisa, a tus labios y a tu cuerpo...

No me logro explicar el porque hay un vacío tan grande dentro de mi si no estas... Es amor? o una mala pasada del destino?

Lo único que sé es que los recuerdos no se han ido...

Aún recuerdo esas largas caminatas tomados de la mano...
Aún recuerdo nuestro primer beso...
Aún recuerdo las horas en que solo con la mirada sabíamos lo que el otro estaba pensando... Aún recuerdo la primera vez que vi tus ojos, y te confesé mi amor...
Aún recuerdo el día en que, temblando nos entregamos el uno al otro y la inocencia quedó atrás...
Aún recuerdo los sueños que forjamos... Aún recuerdo que dijimos que lo nuestro era eterno...


Aún recuerdo que te amo...

...y aquí estoy nuevamente reprimiendo mis ganas de besarte, y ahí estas tu tratando de hacer lo mismo... y me vuelvo a preguntar si esto vale la pena... si sufrir por sufrir es sano, y si para evitar esto es mejor estar juntos nuevamente...

Suicidio Psicológico


En la vida hay momentos tan felices, personas tan especiales, que generan ilusiones muy fuertes, que cuando se rompen desatan secuelas cataclismicas al interior del alma misma...

Pensamos que lo que sentimos es eterno, que el paso del tiempo va a ser imperceptible, y llega el momento determinado en que en nuestra vida hacemos un alto y nos preguntamos como las cosas han llegado a tal punto...

El ser amado, el ser con el cual compartimos sueños, metas, esperanzas, alegrías, penas y hasta el cepillo de dientes... la persona con la cual lograste tal grado de fusión que hasta la jaqueca de uno la sentía el otro... se marcha...
Y se marcha, no por voluntad propia... no... en este punto la lógica no tiene dominio sobre los sentimientos y son estos los que juegan en contra de ese ser, son estos los que finalmente sufren este desgaste del tiempo y se quiebran en millones de trozos, los cuales no pueden nuevamente ligarse y no dan cabida a explicaciones...

Y cuando comienzan los recuentos... nos damos cuenta que todo lo vivido fué un sueño y ponemos en la balanza lo bueno y lo malo, lo favorable y lo que no lo fué y vemos si predomina el equilibrio...

Si es así, nuevamente hay cabida a nuevas opciones, nuevas opciones de seguir luchando por el sueño esfímero, por el ser amado... sin embargo, nuevas chances no se hacen sinónimo de un volver a comenzar, si no que se iguala a caer en un circulo vicioso, del cual no podemos salir, y empezamos a cometer errores, una y otra, y otra y otra vez...

Y tal como se dijo en un principio, hacemos ese stop en nuestra vida y censamos que las cosas no andan bien, ya mas no vale seguir dilatando y haciendo durar este sueño esfímero, hay que despertar...

Lo mas difícil viene con este despertar, ya que no sabemos si luego de hacerlo nuestra vida lograra un climax de felicidad tal cual lo hizo anteriormente, en ese sueño que parecía casi perfecto, pero que en el fondo nos jugaba malas pasadas...

Y comienzan las dudas, el miedo de volver a estar solo y de vivir la vida sin una compañía al lado y vienen esas ganas de morir al no tener lo que nos hace falta...

Pero la pena la comienza a equiparar esta lógica que habíamos perdido gracias a Morfeo y que ahora hace ver las cosas de una forma mas clara, hace notar nuestro egoísmo y claramente denota que a veces es mejor partir por un nuevo rumbo...

La vida es un sueño, y está en nosotros el hacerlo o no realidad...

Desesperación


Pensar que no es posible seguir adelante, que no hay salida a nuestros problemas, que no hay remedio, que no somos buenos en lo que hacemos y que jamás lo seremos son interrogantes que a menudo desbordan nuestros pensamientos y a veces se hacen presentes por sobre nuestro inconciente y se pueden reflejar en la realidad.

Con frecuencia la desesperación no es una decisión que hacemos directa y voluntariamente. Pero si existieron decisiones (o falta de decisiones) en el pasado que nos debilitaron antes de enfrentar la crisis o elegir una ruta. El creer en nuestra incapacidad solo alimenta nuestros mas profundos miedos y así sin querer caemos en un circulo vicioso de donde nos cuesta salir, en el cual no logramos hayar el camino hacia la "luz".

Lo importante... siempre hay un camino, aunque uno no lo crea...

Lo verdaderamente dificil... es encontrarlo...

A tomarse las cosas con calma y a disfrutar las cosas simples de la vida...


Piensa Diego, piensa...

Piensa Diego, piensa...

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Soy un tipo alegre, sociable, conversador y disharashero, amigo de mis amigos y super perfeccionista. Me gustan las cosas claras y simples. Estudio Nutrición y Dietética en la Chile
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Rainbown

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del otro lado... ¿Está la felicidad?

Sonrie siempre :)